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Hola!
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Me llamo Mila y desde niña soy amante del baile y el movimiento. Hace siete años empecé a practicar el hula hoop de forma profesional y desde entonces he dedicado gran parte de mi tiempo libre a aprender, jugar y compartir este hermoso arte con cualquier persona que desee conocer la magia del aro.
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En la actualidad, trabajo haciendo presentaciones con hula hoops de fuego y LED, así como con otros accesorios de performance. Estoy muy agradecida por todo lo que esta maravillosa actividad ha traído a mi vida.
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Mi objetivo es seguir entreteniendo al público con este bello arte, y además compartir, inspirar y enseñar el hula hoop a otras personas. El hula hoop es una actividad excelente para mantenerse en forma, sentirse saludable y sexy, o simplemente para jugar y regresar en el tiempo como cuando éramos niñas.
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¿Como descubrí el hulahoop?
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Siempre he sido muy aventurera. En 2011, antes de cumplir los 20 años, viajé a una hermosa isla llamada Maui (Hawaii-USA). Como todo era muy espontáneo en aquel entonces, llegué a una playa nudista el primer día que amanecí en la isla (era más bien una playa libre donde si querías, podías quitarte toda la ropa o no, jajaja).
Disfrutaba de un hermoso atardecer con la comunidad hippie que tocaba sus tambores cuando vi a una chica que bailaba con un hulahula. Lanzaba el hula, lo giraba en todo su cuerpo y realmente quedé hipnotizada. No tenía ni idea de que se podía conectar con tu cuerpo de una manera tan hermosa con un simple aro (claro que solo había jugado con un hula de plástico cuando tenía 10 años).
En ese momento me dije: "¡Me encantaría bailar así!", pero lo vi muy complicado y simplemente me quedé mirándola esa tarde.
Un par de años después, me mudé a Cusco (Peru) para realizar mis prácticas en Turismo y un día me avisaron que llegarían mis roomates. Fue entonces cuando conocí a Katie Young, mi maestra de hulahoop. Katie llegó de EE. UU. para estudiar una temporada en la ciudad y cuando entró al departamento, lo primero que vi fueron muchas hulas colgadas en su hombro. Le dije: "¡Tú haces eso?". Y ella respondió: "¡Sí! ¿Conoces el aro?".
Conectamos muy bien desde el principio. Katie me regaló una de sus hulas profesionales (obvio, no las de mercado, créanme, realmente hay mucha diferencia), me enseñó los primeros movimientos básicos del hula hoop y el resto fue pura práctica!
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